Empresas tecnológicas globales incentivan a niñas a estudiar ciencias e ingenierías

“She Can STEM” es una campaña promovida por un grupo de empresas tecnológicas, con el propósito de incentivar a las niñas a estudiar carreras universitarias orientadas a las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas.

La campaña presenta a profesionales exitosas y busca impulsar que las adolescentes entre 11 y 15 años, cursen en un futuro carreras universitarias en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés), en un esfuerzo por cambiar la percepción sobre un campo reservado aparentemente para hombres.

La iniciativa, liderada por el Ad Council, tiene como objetivo desafiar los estereotipos obsoletos y ayudar a las estudiantes de escuela secundaria a superar sus percepciones de lo que no es STEM, sorprendiéndolas con lo que es.

La campaña resalta los logros de siete mujeres inspiradoras y talentosas para darle a STEM un nuevo sentido de relevancia y una conexión emocional con las adolescentes. Las siete profesionales seleccionadas por su rol exitoso en carreras STEM son: Lisa Seacat DeLuca, ingeniera en IBM; Tiera Fletcher, ingeniera de análisis estructural en Boeing; Maya Gupta, investigadora científica en Google; Danielle Merfeld, directora de tecnología renovable en General Electric; Nicki Palmer, directora de ingeniería de redes en Verizon; Bonnie Ross, directora de Microsoft Halo Game Studio y Lucianne Walkowicz, astrónoma en el Planetario Adler.

Aún cuando las mujeres han hecho aportes valiosos a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, culturalmente eso no se ve representado. Según el Departamento de Comercio de Estados Unidos, las mujeres representan la mitad del total de la fuerza laboral con estudios universitarios en Estados Unidos, pero solo constituyen el 25% de la fuerza de trabajo en carreras STEM.

El panorama es aún más desolador para la mujer latinoamericana. De acuerdo con un reporte de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, solo el 2% de las latinoamericanas ocuparon cargos de ciencia e ingeniería en 2015; en ese sentido coincide un informe del Centro Nacional para la Mujer y la Tecnología de la Información: las latinas constituyeron solo el 1% de la fuerza de trabajo en sistemas informáticos en 2017.