División generación

 

Estrategia global de AES para la reducción de emisiones 


En 2018, la Corporación AES estableció el compromiso de reducir el 50% de las emisiones de carbono en todas sus operaciones de cara al 2022, y el 70% al 2030. Esto surge como resultado de sus planes de crecimiento renovable, los cuales fueron dados a conocer luego de un análisis del impacto de sus operaciones y como respuesta al compromiso adquirido al adoptar las recomendaciones de la TCFD (Task Force on Climate-Related Financial Disclosure / Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima). 

Esto convierte a AES en la primera empresa de energía, con sede en los Estados Unidos, que adopta las recomendaciones del TCFD, el cual también incorpora los aportes de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), y el Acuerdo de París. 

De esta manera, la Corporación AES se está preparando para un futuro más verde con planes para reducir las emisiones de carbono, al tiempo que integra niveles crecientes de generación de energía renovable y almacenamiento de energía a nivel global. 

Generación de energía renovable y no contaminante 


En AES El Salvador reconocemos la necesidad de tomar acciones que contribuyan a mitigar el cambio climático y, especialmente, controlar las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello y como parte de la expansión estratégica de nuestro negocio, apostamos por el desarrollo sostenible a través de importantes inversiones para la generación de energía limpia, como nuestras plantas de generación a base de biogás y solar, Nejapa y Moncagua, respectivamente. Asimismo, en asocio con la Corporación Multi Inversiones, desarrollamos Bósforo, un importante proyecto solar fotovoltaico que genera 100 MW de energía renovable. 

En su conjunto, estas apuestas evitan la emisión a la atmósfera de más de 370 mil toneladas de CO2 al año. De esta forma, AES El Salvador también se alinea con el compromiso asumido por la Corporación AES de reducir, de cara a 2022 la intensidad de las emisiones de carbono de sus operaciones globales en un 50% y para el 2030 en un 70%.